De mi cuento de hadas desperté
enmudecida de tanta mentira que en vano juré.
Tanto por nada que valió la pena.
Broche de oro, se cauto la proxima vez.
Hoy no río, tampoco lloro y
no se quiera buscar la llave del cofre en el cual te guardé.
Hoy todo es distinto y tan igual al pricipio
sin flores, sin cadenas
con noches frias y sueños de arena.
Disparo al alba recuerdos de oro
pero cada amanecer solo carga nubes de atoño.
Te vi agonizando entre corales de pasión, y no me daba cuenta...
Fuiste la espada, también la herida en mi cuento de hadas
donde el caballero de dorado jamás llegó.
Broche de oro , se más cauto la próxima vez
que no te quiero herido cuando vuelva a amanecer.
Sneimyel
martes, 25 de mayo de 2010
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